Claves para entender a los Maestros
miércoles, 10 de agosto de 2022
El ojo que todo lo ve: Iglesia de Santa María de Eunate
El ojo que todo lo ve: Iglesia de Santa María de Eunate: Iglesia de Santa María de Eunate Camino de Santiago España Es una iglesia románica ubicada en campo libre, a 2 km de Muruzábal, en N...
martes, 24 de marzo de 2020
Alfredo Lerena
Agr. Alfredo
Lerena
Por costumbre tratamos de realizar aun por pequeña que sea
una biografía, pero nos encontramos ante un caso que hasta el momento no
tenemos ningún dato más allá de su profesión y su obra.
Entre las obras realizadas por Lerena tiene el barrio obrero
en Piriápolis, copiando el plano de La Plata.
La
ciudad del porvenir
“El campo era un desierto. Una
tapera desplomada única población y algunos alambrados caídos cuando lo
adquirí. Poco después hice el trazado de la futura Piriápolis y cuando el
agrimensor Alfredo Lerena vio mi proyecto, exclamó: hermano, tú estás loco”.
Francisco Piria, el segundo fundador de Montevideo
César Di Candia
A continuación, el plano de la ciudad de La Plata:
Este diseño fue copiado en otras partes:
·
La ciudad de Belo Horizonte (Brasil) inaugurada
el 12 de diciembre de 1897. Proyectada y ejecutada por el Ing. Aarão Leal.
·
Piriápolis.
·
Remodelación y ensanche de Chicago a cargo de
Daniel Hudson Burnham.
·
Proyecto que no se concreto de Hull en Quebec,
Canadá por Edward H. Bennett.
·
El canadiense Harry Hussey en 1919 realiza el
plan del “gran puerto del norte” en las proximidades de Tiensin en
China. El mismo no se llevó adelante.
miércoles, 24 de julio de 2019
Perfecto Giot
Perfecto Giot
25 de febrero de 1834 – 17 de agosto de 1898
Francia – Montevideo
Fue un empresario francés de actuación en Uruguay, reconocido por ser
el fundador de Villa Colón.
En 1864 se instaló en la zona del actual barrio Colón y
llevó adelante varios emprendimientos empresariales que darían lugar a la Villa
Colón, que mucho después se incorporó como barrio de la ciudad de Montevideo.
En 1892 inauguró el primer hotel fuera de
Montevideo, llamado Giot Parc Hotel. Esto le dio un gran impulso
a la zona. Ya años antes había encargado plantar al paisajista Jean Pierre
Serres miles de Eucaliptos Australianos y otras especies, que hasta el día de
hoy perduran como testigos de lo que fue Villa Colón en el siglo XIX.
Además, introdujo desde Europa diferentes razas de ganado
ovino y mejoró las razas existentes en aquella época en el país.
El 22 de octubre de 1868, ante el inminente establecimiento
de los servicios ferroviarios en la zona, por iniciativa de Cornelio Guerra y
Perfecto Giot, se formó la Sociedad “Villa Colón”, con el objeto de
fundar un pueblo de recreo sobre el Pantanoso.
El terreno fue adquirido por el segundo de los nombrados al precio de $ 130 la
cuadra, incluyéndose asimismo en la transacción, un terreno cercano a Las
Piedras, cuya área era de 137 cuadras y fue valuado en $ 16.000.
La Sociedad “Villa Colón” será de las primeras
organizaciones de ventas de terrenos instituidas en Montevideo.
Fruto de su matrimonio con Margarita Badet, nació el
compositor André Giot de Badet.
Una calle del barrio Colon lleva el nombre de 'Perfecto
Giot'.
"Ejemplo sumamente interesante fue el de la familia
Giot de Badet, oriunda de Francia, establecida en Punta del Este en 1920 y que
durante ocho años mantuvo en alto rango la actividad social. El barón de Badet,
la señora de Badet, madre de doña Margarita Giot de Badet, de la señorita
Susana de Badet, y el joven Andrés Giot de Badet, forman un grupo hogareño muy
selecto: un oasis espiritual brillando en los bosques desiertos.
"Para ellos construyó el arquitecto de la British
House, Eduardo Lemonnier, un molino y una casa cuyos restos aún sobreviven en
terrenos del Golf; tuvo el arquitecto el proyecto audaz de edificar un lujoso
castillo con parque, arboledas, pozos de agua, pabellones de servicio, amplias
cocheras y caballerizas; proyecto frustrado porque con motivo de la primera
guerra mundial, Lemonnier emprendió viaje a Francia.
"Andrés Giot de Badet era poeta; mantenía
correspondencia en verso con Maurice Rostand, hijo de Edmond Rostand; traductor
y autor de obras teatrales; "Doña Francisquita" fue traducida y
estrenada por él en París. Cuando artistas de fama llegaban en gira al Río de
la Plata, Andrés Giot de Badet les prodigaba sus atenciones, les guiaba, les
brindaba la más generosa y fraternal hospitalidad; muchos fueron huéspedes de
la casa hogareña del Molino en Punta del Este.
"Para ampliar la capacidad de alojamiento la familia
Giot de Badet había aconstruído otra pequeña casa junto al molino; y trajo,
además, tres viejos vagones de tren de transporte y emplazados a la vera del
edificio principal. Celebridades de la pintura, la música, el ballet, el
teatro, Leonide Massine, Maurice Escande, Ninon Vallin, Miguel Fleta, Tita
Ruffo, Mistinguett, Josephine Baker, acudieron de "week-end" y
pasaron cortas temporadas en Punta del Este, alojadas en la casa del Molino de
la familia Giot de Badet.
"Las recepciones y los agasajos eran de muy
distinguido y elevado tono; los dueños vestían con extraordinaria elegancia;
Madame de Badet recibía sus vestidos de París, de las muy afamadas casas de
moda de Paquín y Patou; en las comidas y recepciones de gala que ofrecía en
honor de sus distinguidos huéspedes, tenía a orgullo presentarse vestida con
las últimas modas de París, se acicalaba con los mejores y más perfumados
ungüentos y cosméticos traídos de Francia; pendiente del cuello usaba una perla
rosa de gran tamaño que, para preservarla siempre viva, sumergía diariamente en
un vaso de agua de mar, traída especialmente desde la playa.
"Los menús de sus banquetes eran de gran lujo; no
faltaba nunca el "foie gras", pues elaboraban ellos mismos, para lo
cual se dedicaban a la cría de gansos, y conservaban el paté en latas herméticamente
cerradas; cuidadas con gran prolijidad el cultivo de hongos y presentaban a sus
invitados las más deliciosas viandas de cocina francesa. Famosos fueron en
estos banquetes de la familia Giot de Badet el "Cassoulet", la
"Bouil'abaise a la maniere du midi", y finísimos vinos importados que
traían desde Montevideo.
"Los preparativos para el baño de mar, en la mañana
tomaban tiempo y demandaban complejos afanes: revisar las carretas de grandes
ruedas, engrasar los ejes, uncir ocho bueyes en cuatro yuntas de tiro a cada
una de ellas para rodarlas hasta la playa; aprovisionarlas con equipajes de
baño, con diversos comestibles, damajuanas de agua y de vino; acondicionar a
los invitados sobre almohadillas y cojines, y distribuir en sus puestos a la
familia".
(Transcripción parcial de artículo publicado en el periódico el
periódico "Troika",
sin fecha, aporte del Sr. José Seijo).
sábado, 15 de junio de 2019
Thomas Tomkinson Peake
Thomas Tomkinson Peake
20 de octubre de 1804 – 23 de enero de 1879
Endon (Reino Unido) – Montevideo
Fue un empresario uruguayo de origen
británico.
Hijo de los ingleses Thomas Tomkinson y Bagnall y Ellen
Peake y Raven, inmigró a Uruguay en 1828. Fue banquero, comerciante,
saladerista, fundador del Ferrocarril Central, arrendatario de empresas de gas,
publicista, consejero de hacienda del presidente Lorenzo Batlle y
silvicultor apasionado.
Introdujo en Uruguay especies inexistentes hasta ese momento como
el eucaliptus, pues vio que esta madera podría servir para ser usada en
los durmientes de las vías del ferrocarril. Fue miembro fundador de
la Sociedad de Cambios e integrante del primer directorio del Banco Comercial,
el cual presidió entre 1870 y 1879. También fue criador de caballos
de carreras.
Se casó en 1834 con Joaquina Navia y Pérez de Velasco,
hija del general asturiano Joaquín Álvarez Cienfuegos de Navia. Fue
padre de Joaquina Prudencia, Thomas y Helena María Bernabela.
Falleció en su casa de retiro denominada "La Selva",
actual Parque Municipal Tomkinson.
https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Tomkinson
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5537492.pdf
viernes, 12 de abril de 2019
Anacaris Lanús
Hipólito Anacaris
Lanús
14 de noviembre de 1820 – 14 de octubre de
1888
Concepción del Uruguay (Entre Ríos) –
Buenos Aires
Fue un comerciante argentino que tuvo una actuación
descollante durante los años del Estado de Buenos Aires y llegó a ser
considerado el hombre más rico del país tras aumentar enormemente su fortuna
negociando con las provisiones de los ejércitos de la Triple Alianza durante
la Guerra del Paraguay.
Era hijo de Jean Lanusse Casenave, nacido el 21 de junio
1786 en Préchacq-Navarrenx, Bajos Pirineos, y de la porteña Teresa
Fernández de Castro y Pessoa, nacida el 14 de agosto de 1793 y fall. el 3 de
abril de 1853. En su juventud se dedicó al comercio minorista en la ciudad de
Buenos Aires. Durante la gobernación de Juan Manuel de Rosas hizo grandes
negocios con importaciones desde Europa y con el tráfico a través del río
Paraná.
Después de la Batalla de Caseros se unió al
partido de Bartolomé Mitre y participó en la revolución del 11
de septiembre de 1852. El gobierno del Estado de Buenos Aires lo
nombró subjefe de policía de la ciudad. Durante la década siguiente fue
diputado provincial y aumentó su fortuna proveyendo a las milicias que
enfrentaban a los indígenas del sur de la provincia.
Fue uno de los más importantes proveedores de los ejércitos
aliados durante la Guerra de la Triple Alianza. Aumentó enormemente su
fortuna, y los testimonios de los militares que combatían coinciden en acusarlo
de repetidas maniobras especulativas, y de proveer alimentos y vestimenta de
muy inferior calidad a la contratada. Continuó prestando servicios de provisión
del Ejército Argentino durante la rebelión jordanista iniciada
en 1870. En los años siguientes continuó negociando con la provisión de
los fortines de la frontera indígena. Era considerado el hombre más
rico del país.
Fundó un pueblo con su nombre, Lanús, en las afueras de
la ciudad de Buenos Aires, que hoy es uno de los partidos más poblados
del Gran Buenos Aires.
En 1874 se pronunció a favor de la revolución de
ese año, organizada por el expresidente Mitre. Financió gran parte de la
campaña de Mitre, de modo que cuando ésta terminó con su completa derrota
perdió gran parte de su fortuna y de su prestigio comercial.
Comenzó a recuperar la fortuna perdida al producirse
en 1879 la llamada Conquista del Desierto, como proveedor del
ejército organizado por el ministro general Julio Argentino Roca; debió
compartir los negocios con los hermanos del ministro, especialmente con Ataliva
Roca.
A principios de 1888 comenzó a diversificar sus
negocios, al conseguir la concesión del ferrocarril a Bolivia; pero
falleció el 14 de octubre del mismo año, sin haber iniciado la obra.
Su hijo, también llamado Anacarsis Lanús, fue
gobernador del Territorio Nacional del Chaco entre 1911 y 1914.
Es uno de los empresarios que encarga la fuente de la Plaza
Constitución.
***
Iniciado en la Logia Unión del Plata Nº 1 el 29 de setiembre
de 1856, ocupó en ella varios cargos. Durante las epidemias de cólera y de la
fiebre amarilla fue el encargado de recaudar fondos para las Comisiones
Masónicas que se ocupaban de ayudar a las víctimas. Integró la Comisión
Edificadora del Templo Masónico. Integró asimismo el Supremo Consejo grado 33º
para la República Argentina.[1]
https://es.wikipedia.org/wiki/Anacarsis_Lan%C3%BAs
viernes, 5 de abril de 2019
Ambrosio Plácido de Lezica Ellison
Ambrosio Plácido de Lezica Ellison
1808 – 1881
Buenos Aires
Fue un acaudalado comerciante, político y empresario argentino que
financió operaciones militares, especialmente la Guerra de la Triple
Alianza y fue también uno de los fundadores del primer ferrocarril del
país.
Desde su juventud se dedicó a los negocios, administrando
primeramente los de su padre consiguiendo con el tiempo mayor autonomía
mercantil.
Ingresó al ejército en 1829 como oficial, pero no
permaneció mucho tiempo en las filas. Fue varias veces diputado de la
Cámara de Representantes de la Provincia de Buenos Aires, juez de paz, asesor
de menores de los juzgados de la capital, cónsul del Tribunal de Comercio
y miembro del Jurado de Libertad de Imprenta.
Heredó una gran fortuna, y supo mantenerla con negocios de
comercio, bancarios y de especulación en tierras.
Adquirió un terrero donde construyó su quinta que hoy,
reducida, forma el Parque Rivadavia, en el barrio porteño de Caballito.
Por su iniciativa y en gran parte con fondos suyos, se empedró la actual Avenida
Rivadavia, convirtiéndola en el centro de circulación de vehículos hacia y
desde el pueblo de San José de Flores.
Producido el conflicto entre la Confederación Argentina y
el Estado de Buenos Aires, en 1853 aportó 222.000 onzas de oro
para sobornar al almirante John Halstead Coe, jefe de la escuadra de la
Confederación Argentina, que comandaba el Sitio de Buenos Aires bloqueaba la
ciudad de Buenos Aires. La mayor parte de la escuadra se pasó al Estado de
Buenos Aires, lo que a su vez causó el levantamiento del bloqueo.
El gobierno le encargó comprar buques a vapor para la
escuadra, pero no obtuvo los resultados que esperaba. Fue uno de los fundadores
de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en 1854 y el más
poderoso de los operadores de la misma. También fue promotor de negocios con
el agua corriente, el puerto de la ciudad, y varios otros; sus
vinculaciones políticas le aseguraban acceso a toda clase de negocios, donde
los fondos eran aportados en última instancia por el Estado.
Fue diputado del Estado de Buenos Aires entre 1855 y 1860.
Ese año fue diputado a la convención reformadora de la Constitución
Nacional, y desde entonces hasta su fallecimiento ejerció como senador provincial.
Se identificó con el Partido Nacionalista de Bartolomé Mitre. Apoyó
financieramente la fundación y la supervivencia del diario La Nación,
propiedad de Mitre y su sostén político.
Fue uno de los accionistas del primer servicio de gas por
cañerías en Buenos Aires y del Ferrocarril Oeste de Buenos Aires, fundado
en 1854. Ocho años más tarde, vendió el ferrocarril a la Provincia de
Buenos Aires, pero siguió siendo su administrador; extendió sus vías
hasta Chivilcoy en 1871.
Entre sus negocios más rentables estuvo la provisión de
armamentos, uniformes, tiendas y alimentos al Ejército Argentino durante
la Guerra del Paraguay. Repetidamente fue acusado de enriquecerse con
negociados e incumplimientos de contratos durante la guerra.
Llegó a ser considerado el hombre más rico de Argentina;
su proverbial fortuna mereció que se lo nombrara como símbolo de riqueza
inalcanzable en el Fausto criollo de Estanislao del Campo.
Siendo uno de los empresarios que manda instalar la fuente en
la Plaza Constitución, en el momento que Montevideo inaugura el servicio de
aguas corrientes.
jueves, 10 de enero de 2019
Samuel Fisher Lafone
Samuel Fisher Lafone Ellison
6 de agosto de 1805 – 30 de abril de 1871
Liverpool – Buenos Aires
Fue un empresario uruguayo de
origen inglés.
Sus padres: Samuel Lafone (1770-1856) y Mary Ellison
(1776-1812). Según parece, fue bautizado el 24 de diciembre de 1833 en St.
Johns Church en Buenos Aires.
Su vida familiar se inició de manera azarosa al contraer
matrimonio con una criolla, María Fligia de Quevedo y Alsina, hija de un
importante comerciante español, de credo católico, pero la pareja se unió
en 1832 en matrimonio dentro de la fe protestante en una ceremonia secreta,
oficiada por un pastor norteamericano. Lafone fue condenado a pagar una multa
de mil pesos y, junto a su hermano, recibieron la orden de salir
de Argentina. En 1833 Lafone, su esposa, su hermano y su cuñado, Juan
Quevedo, se trasladaron a Montevideo.
Entre las muchas obras que este inmigrante inglés dejó en
Montevideo, se halla la iniciativa de fundación en 1842 del pueblo de "La Teja", oficialmente llamado
"Pueblo Victoria" en
homenaje a la Reina Victoria I del Reino Unido, pero popularmente conocido
por el material con que estaban construidos los techos a dos aguas de sus casas
al estilo británico. En las tierras del antiguo pago "Jesús María", entre los arroyos Pantanoso y Miguelete, en
terrenos que primero arrendó en 1833 a la sociedad formada por Francisco
Juanicó y Andrés Cavaillon y luego adquirió en propiedad en
1841, Lafone instaló un establecimiento saladeril modelo.
Para propagar el culto protestante y evitar problemas a las
colectividades que profesaban esa fe, en 1845, en Montevideo, en la zona del
Cubo del Sur, promovió la construcción del Templo Inglés, dedicado a
la Santísima Trinidad, valorado en 50.000 pesos, donde se realizaron los
ritos protestantes.
Los negocios
Los primeros negocios de Lafone en Uruguay se centraron en
sucesivas tratativas con el gobierno para promover el proceso de colonización e
inmigración. La propuesta de Lafone era reunir un número de 1.000 inmigrantes.
El gobierno pagaría 80 patacones por cada inmigrante mayor de catorce años y la
mitad por los menores de esa edad; los niños pequeños y los mayores de 65 años
quedaban excluidos del pago. La propuesta fue aceptada de inmediato. El
gobierno firmó vales a 12, 18 y 24 meses de plazo.
Según el contrato, Lafone podía adquirir tierras de pastoreo,
terrenos en el ejido y en la zona costera; el pago se haría en dinero y con los
documentos de crédito que poseía a su favor del Estado. Estos negocios
interesaron a un grupo de empresarios, entre los que se encontraban Jaime
Estrázulas, Francisco Lecocq, Federico Nin Reyes, Cándido
Juanicó y Atanasio Aguirre, quienes en 1852 organizaron
una Sociedad de Población y Fomento con el fin de promover la
agricultura en los ejidos de los pueblos de Canelones, San José, Colonia, Soriano,
Durazno, Paysandú, Tacuarembó y Cerro Largo.
En Carmelo se estableció una filial denominada Sociedad
Agrícola y Filantrópica con un predio de 500 cuadras, instalando a 30 familias.
El saladero del
Pantanoso
De sus numerosos negocios puso en funcionamiento un saladero
en una superficie de 1.000 cuadras sobre el arroyo Pantanoso, en el paraje
de Rincón del Cerro. El establecimiento se hizo famoso por los métodos
modernos de higiene, de salado y de embalaje.
La instalación del saladero fue la compra realizada por
Lafone de una tercera parte de los terrenos indivisos y de las pertenencias de
una sociedad integrada por Atanasio Aguirre, Juan Miguel Martínez y Federico
Lecocq. Se ubicó lindero al Cerro fuera de la Zanja Reyuna. Fue uno de los
primeros en ubicarse fuera de la zona habitual de saladeros en los Pocitos.
El saladero de Lafone tenía numerosos galpones,
construcciones y viviendas para sus obreros, cuyos techos, imitando las
construcciones de las Islas Británicas, eran a dos aguas y de tejas. El Pueblo
Victoria tenía 122 manzanas delineadas en 1842 por los agrimensores de la
Comisión Topográfica, Gutierrez y Eguía. El varadero de La Teja y los terrenos
que ocupaba el saladero fueron adquiridos en 1914 por el Estado, ya ruinosos.
Allí, y en terrenos ganados al mar por la obra del puerto de Montevideo, se
instalaría la planta de ANCAP.
Los negocios del
mercado
Hacia 1841 Lafone era depositario de cuarenta y siete letras
del gobierno que importaban 40.124 reís. Estas letras serían efectivas con
el remate de las rentas del Mercado. Las inquietudes de pérdida de dinero de
Lafone salieron a la luz cuando organizó con varios comerciantes una sociedad
para construir en Montevideo un mercado. Solicitó y comunicó las gestiones al
gobierno, que una vez finalizada la Guerra Grande, aspiraba a adquirir el
Fuerte de San José, para demolerlo y levantar allí un mercado. La sociedad
alquilaría los lugares de venta, siendo el predio, no la construcción,
propiedad del gobierno, pero esta iniciativa no prosperó.
Lafone prestamista
En el período de la Guerra Grande Lafone fue una
de los más importantes prestamistas y acreedores del Gobierno de la
Defensa y de particulares. Junto a Carlile Smith, en 1840 se declararon
acreedores de la mitad de la Plaza Independencia y de un solar en la
Plaza Constitución que no había recibido, además de rentas de aduana.
También fue un fuerte accionista de la Sociedad Compradora de Rentas de Aduana,
integrante de la Sociedad de Cambios y socio fundador del Banco Comercial.
Las explotaciones
marítimas
La más productiva e importante compra de tierras públicas la
inició en sociedad con su medio hermano Alejandro Ross Lafone, para adquirir la
península de Punta del Este, a pocos kilómetros del pueblo de Maldonado.
En 1843 el almirante George Sartorius fue
comisionado por una empresa naviera inglesa para acondicionar la Isla
Gorriti como lugar de acopio de carbón. Fue su parecer junto con el de
Samuel y Alejandro Lafone, que Maldonado y su bahía poseía óptimas condiciones
de ubicación para un puerto al sur de Santa Catarina.
El marino y los comerciantes consideraron que podía
transformarse en el principal puerto de desembarco de pasajeros y carga del
Atlántico Sur. Su plan consistía en unir la isla Gorriti con tierra firme,
levantando un muelle sobre la Boca Chica. La compañía propuso al gobierno
comprar los derechos sobre la isla por mil quinientos pesos, propuesta que fue
aceptada. La publicación del convenio despertó las críticas de los gobiernos
extranjeros, en especial el argentino, que discrepó con la idea de fortificar
la boca del Río de la Plata, transformando a Maldonado en el control del
comercio regional.
Las expectativas del grupo se concentraban en la explotación
de los lobos y focas e ir hacia el sur a la pesca de la ballena. El gobierno
aceptó con rapidez la propuesta, debido a los apremios económicos que soportaba
a causa de la guerra. La venta se realizó el 27 de setiembre de 1843. Así el
gobierno vendió la península de Punta del Este. Los compradores cedieron al
gobierno 120 manzanas para crear un pueblo. Los hermanos Lafone entregaron para
el pago de los derechos de la caza de los anfibios, y los bonos y papeles que
el propio gobierno les había entregado. La escritura de pesca se extendía hasta
el 4 de diciembre de 1855.
La clave de la adquisición de las tierras se hallaba en el
negocio de la pesca de ballenas, lobos y focas, de las que se extraían aceites,
pieles, huesos y carnes. Esta práctica ya existía desde 1837 en manos
de Francisco Aguilar, quien con su goleta Lobo la usaba para transportar los
productos. Al pasar a la sociedad de Lafone se le concedió el área de matanza
que comprendía las islas de Lobos, Castillos y las costas de Rocha hasta
el límite con el Brasil, por lo que la explotación de Aguilar se unió a la de
Lafone. El negocio era redituable: sólo de la isla de Lobos se extraían 20.000
pieles finas en dos años.
La sociedad de los hermanos Lafone se constituyó el 30 de
marzo de 1843 y se renovó nuevamente el 4 de diciembre de 1855. Como
culminación de toda esta actividad comercial, de una clara visión geopolítica,
fue el reconocimiento en 1844, realizado por los hermanos Lafone de
las Islas Malvinas. El observador enviado por los comerciantes fue
Marcelino Martínez, entregando informes atractivos para colonizar, criar ovinos
y vacunos, así como, para la instalación de un establecimiento en el sur para
la caza y explotación de la ballena.
Alejandro Ross Lafone se trasladó a Londres y suscribió un
convenio con la propia reina Victoria, por el cual su Majestad Británica vendía
la parte de la Isla Malvinas del este y se llamaría Lafonia, el mismo
nombre del vapor que hacía la carrera entre Lafonia y Montevideo, además de
pequeñas islas adyacentes y medio acre de la ciudad capital y 25 acres de la
zona suburbana por 6 años y 6 meses.
Si se observa con cuidado la región oceánica, era de suma
importancia el área de expansión, de control comercial y colonizador llevado a
cabo por la sociedad de los hermanos Lafone. Su visión se centraba en el océano
Atlántico unido al Río de la Plata. Desde la península de Punta del Este se
buscaba conectar puertos oceánicos y fluviales hacia el sur en la línea de las
Islas Malvinas y la comunicación con el Pacífico por el Cabo de Hornos,
comerciando con Valparaíso y hacia el norte con El Callao, Guayaquil hasta Panamá,
impidiendo la competencia del comercio norteamericano desde el puerto
de San Francisco.
A ello se agregó, a partir de 1866, una línea de buques a
vapor que fondeaba en Buenos Aires. La sociedad Falkland Island Company
presidida por Lafone intervino con sus influencias para que la cabecera de sus
actividades comerciales se centrara en la isla Lafonia.
La compra de tierras
Adquirir y controlar territorios fue un objetivo de Lafone.
Las grandes compras se iniciaron cuando el gobierno enajenó a “censo perpetuo” el edificio de la
Bóvedas y Cubo del Norte, el 28 de enero de 1836. José Montero, primer
comprador, cedió su adquisición a Lafone y a Ramón de las Carreras. Allí
se construyeron tres muelles de madera para facilitar el embarque. A sus expensas
se agregó una rampa para facilitar el embarque y desembarque y se abrió una
puerta en sus almacenes del lado del mar.
En 1842 Lafone adquirió por mitades, con un posterior
reconocimiento del gobierno en 1854, el Establecimiento Balneario de Domingo
Gounouilhou. El predio se encontraba entre la calle 25 de Agosto al norte, al
sur la calle Piedras, Patagones al este y la Dársena al oeste. En el contrato
del 10 de octubre de 1842, Lafone se comprometía a construir la prolongación de
la rambla de la Aduana a la altura del Fuerte de San José y, en compensación,
el gobierno le otorgaba un terreno submarino vecino al Fuerte sin determinar la
extensión. Este asunto provocó un pleito entre Gounouilhou y Lafone porque
ambos se creían con derecho al predio.
Siempre acuciado por las deudas y por los enfrentamientos
políticos, el gobierno trataba de engrosar sus arcas con las ventas de tierras
y edificios públicos. De 1836 a 1850 la compra de tierras otorgaría importantes
ventajas a los empresarios nacionales y extranjeros. En ese negocio se interesó
Lafone. Por entonces compró la Barraca del Puerto, que fraccionó en dos partes
y las vendió por separado en 1848. En 1836 el gobierno vendió los terrenos de
la futura Rambla Portuaria, predios que Lafone adquirió, fraccionó y negoció.
Después de la Guerra Grande las compras de tierras fueron
realizadas por Juan Quevedo, su cuñado y Jaime Estrázulas. Juan Quevedo cedió
una parte en 1863 a Lafone y Estrázulas a Quevedo en 1865 por escritura en
Buenos Aires, refrendada el mismo año en Montevideo. Los negocios de tierra
fraccionados en lotes de diferentes extensiones demostraron una visión del
futuro progreso urbano de Montevideo, unido al puerto en la construcción de la
Rambla portuaria, conjuntamente con los muelles, las barracas y los almacenes.
También tenía estancias en las provincias argentinas de
Entre Ríos y Santa Fe en sociedad con su consuegro Thomas Tomkinson.
La explotación de
minas
La provincia de Catamarca en la República
Argentina tenía recursos minerales importantes señalados por mineralogistas y
comentado por muchos viajeros. Las minas que allí tenía Lafone eran
consideradas como las más ricas de cobre, explotadas a su beneficio desde su
casa comercial de Montevideo. Los minerales se fundían en Santa María, a 35
leguas al norte de las minas. Lafone también era propietario de la fundición “Piliciao” instalada en medio de un
bosque al pie de las montañas de Ambato.
Los negocios de Lafone en Catamarca eran supervisados por su
hijo, Samuel A. Lafone Quevedo, nacido en Montevideo, pero educado en
Inglaterra desde su adolescencia. Se había graduado en la Universidad de
Cambridge con honores.
En Uruguay, Lafone también intentó el negocio de la
explotación minera en las minas de Cuñapirú.
Últimos años
En 1858, a consecuencia de la inestabilidad del país, sufrió
un quebranto financiero importante y llamó a acreedores, pagó rigurosamente lo
adeudado con sus intereses. Sin embargo, se rehabilitó, pero ya no como gran
comerciante y financista del gobierno. La Guerra Grande había finalizado, no
tenía buenas relaciones con los hombres de la política y su fortuna había
mermado.
Su vida de trabajo no decayó, continuó con múltiples
acciones comerciales, pero sus bríos de lucha se debilitaron, ocupándose por
momentos de actividades caritativas y filantrópicas. El otrora acaudalado
inglés falleció en Buenos Aires 30 de abril 1871 al asistir a los enfermos de
su colectividad durante la epidemia de fiebre amarilla. Sus restos fueron
traídos a Montevideo.
María de Quevedo y Alsina, esposa de Lafone, fue socia
fundadora en 1843 de la "Sociedad
Filantrópica de Damas Orientales", que presidía la esposa de Fructuoso
Rivera. Tuvieron varios hijos, entre otros el historiador y antropólogo Samuel
Lafone Quevedo, y los empresarios Hope y Guillermo Lafone Quevedo, que
continuaron con los negocios de su padre.
Juan de Quevedo, cuñado de Lafone, fue hacendado, accionista
del Banco Comercial, miembro del directorio de la empresa del gas y abuelo
materno de Luis Alberto de Herrera.
https://es.wikipedia.org/wiki/Samuel_Lafone
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